La conquista de Granada

La Conquista de Granada

Diez años había durado la guerra y todos los reinos europeos vieron aquel momento como una noticia increíble: con la conquista de Granada se terminaba la guerra entre los reinos cristianos y el emirato gobernado por la dinastía nazarí.
Al acabar esta guerra, desapareció también el al-Ándalus, nombre con el que se conocen los territorios de la Península Ibérica que, durante casi ochocientos años, estuvieron bajo el poder musulmán.
Fue el fin de una época que había traído a la Península Ibérica y a Europa progreso en campos como la medicina, las matemáticas (por ejemplo, el número cero) o en la agricultura: los árabes habían introducido nuevas técnicas de cultivo y nuevos productos como el limón, la naranja, el algodón o el azúcar.
Testigos de esa época se encuentran todavía en la arquitectura, en la gastronomía y también en el idioma castellano, que tiene unas cuatro mil palabras de origen árabe.

La Reconquista, iniciada por los reinos cristianos muchísimo antes, había tomado especial fuerza en los siglos XII y XIII: Conquistados por los cristianos los principales reinos como Toledo (1085), Córdoba (1236), Valencia (1238) y Sevilla (1248), solo sobrevivía el reino de Granada: por un lado, gracias al dinero que pagaba al reino de Castilla, por otro lado, gracias a las numerosas fortalezas y a una geografía montañosa que dificultaba el acceso de los ejércitos.
Así, durante el siglo XIV, el Reino de Granada vivió una época de esplendor: en sus mercados se comerciaba con el oro de África, con las especias de Oriente y con telas exquisitas importadas de Europa. Era una ciudad en la que vivía gente llegada de los lugares más diversos que crearon una sociedad multicultural y que hicieron de Granada una de las ciudades más ricas y bellas del momento.
Pero este esplendor despareció en el siglo XV debido a las guerras civiles. Y, mientras Granada se debilitaba por la inestabilidad interna, los reinos cristianos se hacían cada vez más fuertes por estar unidos bajo el matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los Reyes Católicos.

Estos habían firmado, incluso, un pacto secreto con el príncipe Boabdil: este les había prometido entregar Granada si llegaba al poder. Sin embargo, llegado el momento, Boabdil no quiso cumplir con su parte del trato, quizás, porque esperaba la ayuda de otros reinos musulmanes. Pero, al conquistar los Reyes Católicos Málaga, el puerto más importante del reino de Granada, desapareció la posibilidad de una ayuda exterior. Y así, perdidas todas las esperanzas, Boabdil firmó la capitulación de Granada y, el 2 de enero de 1492, las tropas cristianas entraron en la ciudad.

Pero los grandes hechos históricos del año 1492 solo acaban de empezar. Poco después de conquistar Granada, los Reyes Católicos firman la expulsión de los judíos. Ese mismo año, Antonio de Nebrija presenta a la reina Isabel I su Gramática de la Lengua Castellana, la primera gramática europea de una lengua distinta al latín. Y, el 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón llegaba a las costas de un continente todavía desconocido para los europeos.

Post navigation

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: