Los medios de comunicación y la manipulación

La información es la base de la democracia, pues conocer la realidad permite que nos formemos nuestra propia opinión sobre la actuación de los gobiernos y, si no nos convence, buscar otras alternativas.

Por eso, desde siempre, la prensa ha jugado un papel importante en la política, ya que tiene una gran influencia en la opinión pública. Por ejemplo, puede seleccionar  los temas sobre los que se va a hablar en la calle, decidiendo a qué noticias se les da
más importancia, cuánto espacio se les dedica y cuándo y con qué frecuencia se publican: es lo que se conoce como agenda setting.
Otro instrumento es el efecto marco o framing, que es la forma de presentar la noticia, poniendo de relieve determinados aspectos o publicando solo parte de la información y omitiendo otra.
Hoy en día Internet y las redes sociales nos permiten informarnos al instante de lo que está ocurriendo. Cualquiera puede subir una foto o un vídeo y compartirlo al momento. Algo que, por ejemplo, da la posibilidad de escapar de la censura en sistemas políticos en los que no hay libertad de prensa.
La otra cara de la moneda es que, en un tiempo en el que cualquiera puede publicar y compartir información, aumenta la duda sobre su contenido, ya que Internet es una jungla en la que apenas se puede controlar todo lo que se publica. Así se está viviendo una situación curiosa: cuanta más información hay, menos informado se está. Este hecho facilita tanto el posicionamiento de tendencias como la manipulación en masa. Por ejemplo, está confirmado el uso de bots y trolls para manipular la opinión pública durante campañas electorales difundiendo noticias falsas, conocidas como bulos o, bajo su término en inglés, fake news. También la imágenes se pueden manipular o, simplemente, se puede ofrecer una parte de ella lo que puede influir en la interpretación de la misma.
Se trata de fenómenos que se extienden cada vez más debido a las posibilidades que ofrecen las redes sociales, ya que gracias a la información que dejamos en ellas sobre nosotros mismos, el mensaje se adapta a nosotros. Es decir, el mensaje se transforma según la forma de pensar de cada uno aprovechándose de las debilidades de su subconsciente. Así, una persona que está en contra de las políticas de inmigración va a recibir noticias sobre extranjeros que cometen delitos. Y se las va a creer porque comparte esta ideología. En cambio, a su vecino, que piensa que los grupos antinmigrantes son fascistas, se le envían noticias sobre policías usando la violencia para impedir la entrada de refugiados, y se lo creerá. Así, cuando estas dos personas se encuentren, los ánimos estarán tan caldeados que no podrán mantener una discusión tranquila. Además, una vez que se han dejado influir en sus ideas políticas, por ejemplo, ellos mismos servirán como multiplicadores de estas.

Por todo lo anterior, es necesario examinar con pensamiento crítico toda la información que recibimos y ser conscientes de que, quizás, estén intentado influir en nuestra opinión.

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